Si has oído que la psilocibina “cura la depresión”, que los hongos pueden producir una transformación profunda en una sola experiencia o, en el extremo contrario, que se trata simplemente de una droga peligrosa sin utilidad terapéutica, probablemente te hayas encontrado con dos relatos demasiado simplificados.
La realidad es más interesante.
La psilocibina es un compuesto psicodélico presente en determinadas especies de hongos. Actualmente existe una investigación clínica creciente sobre su posible utilidad en depresión, ansiedad asociada a enfermedad grave y algunos trastornos por consumo de sustancias. Al mismo tiempo, conocemos riesgos psicológicos, contraindicaciones y limitaciones metodológicas que hacen que todavía no pueda considerarse un tratamiento universal.
Y existe además una dimensión que a veces desaparece en los debates actuales: los hongos psicoactivos no nacieron en los laboratorios occidentales. Forman parte de tradiciones ceremoniales y medicinales de distintos pueblos, especialmente en Mesoamérica, donde su uso tiene significados culturales, espirituales y comunitarios que no pueden reducirse a la categoría moderna de “droga”.
Por eso, la pregunta útil no es si la psilocibina es “buena” o “mala”.
La pregunta es: ¿qué sabemos, qué no sabemos, en qué contextos puede ser beneficiosa y qué condiciones hacen que una experiencia pueda ser integrada de forma saludable?
En La Raíz del Ser, Itziar Ortiz trabaja precisamente en ese puente: rigor clínico, trauma, EMDR, regulación del sistema nervioso e integración de experiencias psicodélicas o espirituales, sin convertir una experiencia extraordinaria en dogma ni reducirla tampoco a una simple alteración neuroquímica.
Esta guía está dirigida a pacientes y familiares que buscan información equilibrada, no marketing ni demonización.

Antes de hablar de terapia: una historia mucho más antigua que la medicina moderna
El uso humano de hongos psicoactivos es anterior a la investigación contemporánea.
En distintas regiones de Mesoamérica existen registros históricos y antropológicos de utilización ceremonial y medicinal de especies del género Psilocybe. El conocimiento sobre estos hongos ha formado parte especialmente de comunidades indígenas de México, entre ellas los mazatecos de Oaxaca. El uso de los llamados “hongos sagrados” por los mazatecos llegó a ser conocido internacionalmente a partir de la década de 1950, aunque su historia cultural es mucho anterior. Investigaciones recientes también documentan usos tradicionales entre comunidades zapotecas.
En estas tradiciones, la experiencia no se entiende necesariamente como una intervención farmacológica aislada. Puede estar relacionada con ritual, comunidad, enfermedad, búsqueda de orientación, relación con lo sagrado y prácticas de sanación.
Esto es importante por dos motivos.
El primero es reconocer que la historia de los psicodélicos no comienza con la medicina occidental.
El segundo es evitar una romantización igualmente problemática: que una tradición ancestral equivalga automáticamente a una terapia clínicamente demostrada.
Son planos diferentes.
La investigación clínica moderna pregunta, por ejemplo, si una determinada dosis de psilocibina, administrada a personas seleccionadas, en unas condiciones concretas y acompañada de apoyo psicológico, produce una mejoría estadísticamente significativa.
Una tradición ceremonial responde a otras preguntas: qué significado tiene la experiencia, cómo se relaciona con la comunidad, con la espiritualidad, con la enfermedad o con la identidad.
Ambas perspectivas pueden dialogar, pero no deberían confundirse.
Además, el crecimiento del turismo psicodélico está transformando algunas de estas prácticas y puede contribuir a su comercialización. Estudios recientes realizados en comunidades de Oaxaca señalan precisamente cambios culturales y ecológicos asociados, entre otros factores, al turismo psicodélico.
Por eso, hablar del origen tradicional de los hongos también implica hablar de respeto cultural, contexto y responsabilidad.
¿Qué es realmente la terapia asistida con psilocibina?
La terapia asistida con psilocibina es un modelo de intervención clínica en investigación en el que una dosis conocida de psilocibina se administra dentro de un protocolo psicológico.
No consiste simplemente en “tomar setas y ver qué pasa”.
Los protocolos de investigación suelen incluir tres momentos:
1. Preparación
Se trabaja la relación terapéutica, las expectativas, los objetivos, la historia clínica y el modo de afrontar la experiencia.
También se evalúan posibles contraindicaciones médicas y psiquiátricas.
2. Sesión con psilocibina
La sustancia se administra en un entorno controlado, con una dosis conocida y profesionales formados que acompañan el proceso.
La persona puede experimentar modificaciones profundas de percepción, emociones, memoria, sentido del yo o significado personal.
3. Integración
Después de la experiencia se trabaja lo ocurrido: emociones, recuerdos, nuevas perspectivas, dificultades, cambios en las relaciones y posibles formas de llevar aquello a la vida cotidiana.
Esta tercera fase es especialmente importante.
Una experiencia psicodélica puede ser intensa y significativa, pero una experiencia significativa no equivale automáticamente a un cambio terapéutico estable.
La integración ayuda a transformar lo vivido en decisiones, hábitos, vínculos y cambios psicológicos sostenibles.
¿Qué beneficios está estudiando actualmente la ciencia?
Aquí es importante equilibrar el discurso.
La investigación no permite afirmar que la psilocibina sea una solución para cualquier problema psicológico. Pero tampoco sería correcto presentar los resultados positivos como anecdóticos o inexistentes.
La evidencia clínica más desarrollada se encuentra actualmente en depresión.
Depresión: la señal terapéutica es cada vez más consistente
Un metaanálisis publicado en 2025 reunió seis ensayos clínicos aleatorizados con 427 participantes. Todos los estudios evaluaban psilocibina y mostraron una reducción de los síntomas depresivos superior a las condiciones comparadoras.
El efecto favorable apareció aproximadamente a la primera semana y se mantuvo en análisis realizados a los 2, 14 y 42 días. También fueron mayores las tasas de respuesta y remisión en los grupos tratados con psilocibina.
Otros metaanálisis anteriores llegaron a resultados similares. Una revisión de ensayos clínicos encontró un tamaño de efecto grande favorable a la psilocibina en depresión, aunque con una heterogeneidad considerable entre estudios.
Esto convierte a la depresión en una de las áreas donde existe actualmente una señal terapéutica más sólida.
Pero hay una matización importante.
Un metaanálisis de 2025 que analizó nueve RCT y 602 participantes encontró también un efecto favorable, aunque moderado, y señaló que los resultados tendían a ser menores en estudios más grandes y mejor controlados. Los autores destacaron además problemas de cegamiento y riesgo de sesgo que son especialmente difíciles de evitar en investigación psicodélica.
Por tanto, la conclusión razonable no es:
“La psilocibina está demostrada como cura para la depresión.”
Tampoco:
“Todo lo positivo se debe al placebo.”
La conclusión más ajustada es:
Los ensayos clínicos muestran una señal antidepresiva real y cada vez mejor documentada, pero todavía necesitamos estudios más grandes, independientes y metodológicamente más rigurosos para conocer con precisión su magnitud, duración y para quién funciona mejor.
¿Por qué puede ser especialmente interesante si produce efectos tan rápidos?
Una característica que ha despertado mucho interés científico es la rapidez de algunos efectos.
Los antidepresivos convencionales suelen requerir una administración continuada durante semanas. En los estudios con psilocibina, algunos pacientes muestran cambios clínicamente relevantes en los primeros días o semanas después de una sesión. Los metaanálisis recientes encuentran efectos favorables incluso en los primeros puntos temporales evaluados.
Esto no significa que sea un “antidepresivo instantáneo”.
Ni significa que una experiencia tenga necesariamente efectos permanentes.
Significa que existe una característica farmacológica y psicológica potencialmente diferente de los tratamientos convencionales que merece seguir siendo investigada.
Bienestar, sentido y calidad de vida: una dimensión que también importa
La investigación no se ha limitado a preguntar si una persona obtiene una puntuación menor en una escala de depresión.
Algunos ensayos han estudiado también bienestar, satisfacción vital, estado de ánimo positivo y calidad de vida.
Una revisión sistemática de ensayos aleatorizados encontró reducciones sostenidas de síntomas de ansiedad y depresión, junto con mejoras en bienestar, satisfacción vital y estado de ánimo positivo que, en algunos estudios, se mantuvieron durante meses.
Esto resulta especialmente relevante porque algunas personas describen la experiencia psicodélica no únicamente como “sentirse menos deprimidas”, sino como un cambio en la relación con su propia vida.
Pueden aparecer experiencias de conexión, aceptación, perspectiva, autocompasión o disminución de patrones mentales muy rígidos.
Sin embargo, aquí conviene separar cuidadosamente:
Lo que está clínicamente demostrado: reducción de determinados síntomas y, en algunos estudios, mejoras en bienestar y calidad de vida.
Lo que todavía estamos investigando: cómo se producen esos cambios, cuánto dependen de la experiencia subjetiva, del contexto terapéutico y de la propia sustancia, y qué características de la experiencia predicen mejores resultados.
Adicciones: otra línea de investigación prometedora
La psilocibina también está siendo estudiada en trastornos por consumo de sustancias, especialmente alcohol y tabaco.
Una revisión sistemática publicada en 2023 encontró resultados favorables en los estudios disponibles sobre alcohol y tabaco, aunque señaló que la evidencia todavía era pequeña y que únicamente uno de los estudios incluidos era un RCT en ese momento.
En un ensayo clínico aleatorizado sobre trastorno por consumo de alcohol, la terapia asistida con psilocibina produjo menos días de consumo excesivo que el placebo durante el periodo de seguimiento estudiado.
La investigación más reciente continúa siendo interesante, pero también muestra que no todos los estudios producen resultados positivos. Por ejemplo, un ensayo de fase 2 publicado en 2025 no encontró diferencias significativas en abstinencia o consumo de alcohol a los cuatro semanas después de una única sesión de psilocibina en pacientes que acababan de completar una desintoxicación.
Esto es precisamente lo que esperamos de una ciencia que todavía está madurando:
resultados prometedores, pero no uniformes.
En una revisión sistemática de 2025, la evidencia para trastorno por consumo de alcohol fue considerada la más prometedora dentro de los tratamientos psicodélicos para adicciones, pero los autores siguen reclamando ensayos más grandes y mejor controlados.
¿Y la ansiedad asociada a cáncer o enfermedad grave?
Otra de las áreas históricas de investigación es el sufrimiento psicológico asociado a enfermedades graves.
Los estudios realizados en pacientes con cáncer avanzado han encontrado reducciones importantes de ansiedad y depresión, así como mejoras en bienestar y calidad de vida en algunos protocolos.
Esta investigación resulta especialmente interesante porque muestra que el potencial terapéutico de la psilocibina no tiene por qué entenderse exclusivamente como “tratar una enfermedad mental”.
También se está investigando su capacidad para ayudar a algunas personas a relacionarse de otra manera con el miedo, la muerte, la incertidumbre y el sufrimiento existencial.
¿Significa esto que la psilocibina “cura el trauma”?
No.
Esta es una distinción importante.
La investigación sobre psilocibina en depresión es considerablemente más sólida que la investigación sobre TEPT o trauma complejo.
No deberíamos convertir una experiencia emocional intensa en la afirmación de que “el trauma ha sido eliminado”.
Una experiencia psicodélica puede hacer emerger recuerdos, emociones, conflictos o nuevas perspectivas.
Pero emergencia no significa resolución.
El trabajo terapéutico posterior puede ser precisamente lo que permita que aquello que apareció durante la experiencia pueda integrarse de una manera segura.
En determinadas personas, esto puede implicar psicoterapia, EMDR, trabajo corporal, regulación del sistema nervioso, focusing, trabajo relacional u otras herramientas terapéuticas.
La clave es que la experiencia no sustituya automáticamente al proceso.
Una posible explicación: flexibilizar patrones
Una de las hipótesis actuales es que los psicodélicos pueden producir temporalmente un estado de mayor flexibilidad psicológica y modificar patrones de procesamiento que normalmente son muy estables.
A nivel neurobiológico se investiga especialmente la activación de receptores serotoninérgicos, incluida la actividad sobre 5-HT2A, y cambios transitorios en redes cerebrales relacionadas con el sentido del yo y el procesamiento interno.
A nivel psicológico, algunas hipótesis plantean que la experiencia puede facilitar una especie de “apertura” o flexibilización de patrones.
Esto podría ayudar a explicar por qué algunas personas describen:
- una nueva perspectiva sobre su vida;
- disminución de la autocrítica;
- mayor conexión emocional;
- sensación de aceptación;
- cambios en prioridades;
- mayor disposición al cambio;
- o una relación diferente con recuerdos y emociones difíciles.
Pero debemos distinguir hipótesis de hechos establecidos.
Todavía no sabemos exactamente cuánto del beneficio procede directamente de la psilocibina, cuánto del contexto terapéutico, cuánto de las expectativas y cuánto de la experiencia psicológica que ocurre durante la sesión.
El contexto importa: set, setting e integración
Uno de los aspectos más importantes de la investigación psicodélica es que la sustancia no se administra aislada del contexto.
La experiencia depende de múltiples factores:
Set: estado psicológico, expectativas, intención, historia personal y estado emocional.
Setting: entorno físico, personas presentes, sensación de seguridad y calidad del acompañamiento.
Integración: qué ocurre después con aquello que se ha vivido.
Esto ayuda a entender por qué no es adecuado equiparar:
un ensayo clínico
con
un retiro comercial
ni con
una experiencia individual con hongos.
La sustancia puede ser la misma, pero el contexto puede ser radicalmente diferente.
Una experiencia psicodélica no es necesariamente una experiencia negativa
También conviene hablar de algo que a veces desaparece en los textos excesivamente orientados al riesgo.
Una experiencia intensa puede contener miedo, tristeza, recuerdos difíciles o sensación de pérdida de control y, aun así, terminar siendo percibida posteriormente como valiosa o transformadora.
No toda experiencia difícil es una experiencia dañina.
Del mismo modo, una experiencia agradable no es necesariamente terapéutica.
La cuestión clínica es qué ocurre con la experiencia antes, durante y después.
Por eso, en psicoterapia integrativa puede ser más útil preguntar:
“¿Qué ocurrió y qué significado tiene para ti?”
que clasificar inmediatamente la experiencia como “buena” o “mala”.
Riesgos reales: una mirada completa
Reconocer beneficios potenciales no significa minimizar los riesgos.
En los ensayos clínicos, los efectos físicos agudos más habituales incluyen aumento transitorio de la presión arterial y frecuencia cardiaca, náuseas, mareo y dolor de cabeza.
Un metaanálisis reciente encontró un aumento pequeño pero significativo de acontecimientos adversos generales, especialmente cefalea y mareo.
También pueden aparecer durante la experiencia:
- ansiedad;
- miedo intenso;
- confusión;
- desorientación;
- alteraciones perceptivas;
- sensación de pérdida de control;
- recuerdos o emociones difíciles.
En personas vulnerables pueden existir riesgos psiquiátricos importantes, especialmente en presencia de antecedentes de psicosis o determinados trastornos bipolares.
Por eso los ensayos utilizan criterios de selección estrictos.
Una experiencia difícil tampoco debe confundirse automáticamente con una reacción tóxica. Pero si después de una experiencia aparecen síntomas persistentes de confusión, manía, psicosis, ideación suicida, despersonalización intensa o deterioro importante del funcionamiento cotidiano, es importante buscar atención sanitaria.
¿Quién debería tener especial precaución?
Los protocolos de investigación suelen excluir o valorar con especial cautela a personas con determinados antecedentes psiquiátricos o médicos.
Entre ellos pueden encontrarse:
- antecedentes personales de trastornos psicóticos;
- determinados cuadros bipolares;
- antecedentes familiares relevantes de psicosis o bipolaridad;
- determinadas enfermedades cardiovasculares;
- hipertensión no controlada;
- embarazo o lactancia, por falta de evidencia suficiente;
- determinadas combinaciones de medicamentos.
Esto no significa que todas estas situaciones tengan exactamente el mismo nivel de riesgo ni que constituyan automáticamente contraindicaciones absolutas.
Los criterios de exclusión de un ensayo clínico no deben presentarse como equivalentes a una contraindicación médica universal.
La valoración individual corresponde a un profesional sanitario.
Tampoco se deben suspender antidepresivos, ansiolíticos u otros psicofármacos para intentar modificar una experiencia psicodélica sin supervisión médica.
¿Y la microdosificación?
La microdosificación suele presentarse como una versión más suave y cotidiana de los psicodélicos.
Sin embargo, la evidencia no es comparable a la disponible para los protocolos de dosis completa estudiados en depresión.
Los resultados actuales sobre microdosis son mucho menos concluyentes y no justifican presentarla como un “antidepresivo natural” de eficacia demostrada.
Que una dosis sea menor no significa automáticamente que esté más estudiada, que sea más segura o que sea terapéuticamente eficaz.
España: ¿qué se puede hacer actualmente?
En España, la psilocibina y la psilocina figuran dentro de las sustancias sometidas a fiscalización. La normativa española las incluye en la Lista I vinculada al Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971. La normativa ha sido actualizada recientemente, en 2026, dentro del marco de fiscalización de sustancias psicotrópicas.
Por ello, la situación de la investigación y la de una práctica terapéutica privada no son equivalentes.
La existencia de ensayos clínicos internacionales no significa que una consulta de psicología pueda ofrecer psilocibina como tratamiento farmacológico fuera del marco autorizado.
La vía clínica legítima para investigar estos tratamientos pasa por los procedimientos de investigación correspondientes.
¿Qué puede hacer una persona en España?
Si estás interesada en la psilocibina, puedes:
- informarte sobre la evidencia científica actual;
- consultar con un profesional sanitario si tienes una condición médica o psiquiátrica;
- preguntar por ensayos clínicos autorizados;
- revisar tus medicamentos con tu médico o psiquiatra;
- trabajar psicológicamente antes de una experiencia si necesitas comprender qué estás buscando;
- buscar acompañamiento terapéutico después de una experiencia ya realizada;
- trabajar regulación emocional, trauma, ansiedad y recursos corporales independientemente de que finalmente exista o no una experiencia psicodélica.
Lo que no conviene es presentar una experiencia informal como equivalente a una intervención clínica validada.
Si ya has vivido una experiencia con hongos
No es necesario decidir inmediatamente si fue “sanadora” o “un error”.
Puede ser más útil observar qué ha ocurrido después.
¿Duermes bien?
¿Tus relaciones han cambiado?
¿Hay emociones que ahora puedes sentir con mayor claridad?
¿Han aparecido recuerdos difíciles?
¿Hay una sensación de apertura que quieres llevar a tu vida cotidiana?
¿Te sientes más conectada contigo misma o, por el contrario, más desorientada?
¿Hay algo que necesita atención psicológica?
La integración consiste precisamente en poder formular estas preguntas sin idealizar ni patologizar automáticamente lo ocurrido.
Un marco integrativo: experiencia, cuerpo y vida cotidiana
Una experiencia psicodélica puede abrir una puerta.
Pero abrir una puerta no significa haber recorrido el camino.
Si durante una experiencia aparece una sensación profunda de amor propio, por ejemplo, el trabajo posterior puede consistir en aprender a tratarse de esa manera en la vida cotidiana.
Si aparece un recuerdo traumático, puede ser necesario procesarlo con herramientas psicoterapéuticas adecuadas.
Si aparece una nueva visión sobre una relación, habrá que comprobar cómo se traduce esa visión en límites, conversaciones y decisiones.
Si aparece una experiencia espiritual, también puede ser útil explorar qué significado tiene para la persona sin imponerle una interpretación determinada.
Desde esta perspectiva, la integración no consiste en convencer a alguien de que su experiencia fue “real” o “irreal”.
Consiste en ayudarle a comprenderla y convertir lo que sea útil en cambios sostenibles.
Preguntas frecuentes
¿La psilocibina funciona para la depresión?
La evidencia actual es prometedora y varios metaanálisis de ensayos aleatorizados encuentran una reducción de síntomas depresivos superior a las condiciones de comparación. Sin embargo, los estudios siguen teniendo limitaciones metodológicas y no sabemos todavía con precisión qué pacientes se benefician más ni cuánto duran los efectos.
¿Puede producir beneficios más allá de reducir la depresión?
Sí. Algunos ensayos han observado mejoras en bienestar, satisfacción vital, estado de ánimo positivo y calidad de vida, además de reducción de ansiedad y depresión.
¿Puede ayudar con las adicciones?
Es una línea de investigación especialmente prometedora para el trastorno por consumo de alcohol y, en menor medida, tabaco. Pero todavía no debe considerarse un tratamiento estándar para las adicciones. Los resultados son positivos en algunos ensayos y menos concluyentes en otros.
¿Tiene sentido hablar del uso tradicional de los hongos?
Sí, siempre que se haga con respeto y sin confundir tradición con evidencia clínica.
Los hongos psicoactivos forman parte de prácticas ceremoniales y medicinales de diferentes pueblos, especialmente en Mesoamérica. Estas tradiciones aportan un contexto histórico y cultural fundamental para comprender los psicodélicos, pero no sustituyen la evidencia científica contemporánea.
¿Una experiencia difícil significa que algo ha ido mal?
No necesariamente. Una experiencia puede ser emocionalmente intensa y posteriormente adquirir un significado positivo. Pero tampoco debe romantizarse el sufrimiento: si aparecen síntomas persistentes o un deterioro importante después de la experiencia, es recomendable buscar ayuda profesional.
¿La psilocibina cura el trauma?
No podemos afirmarlo. La investigación sobre depresión es mucho más sólida que la evidencia sobre TEPT y trauma complejo. La experiencia puede hacer emerger material emocional, pero su procesamiento y resolución requieren un trabajo terapéutico que puede prolongarse mucho más allá de la sesión.
¿La microdosis es una alternativa segura y eficaz?
Actualmente no existe evidencia comparable a la de los protocolos de dosis completa estudiados en ensayos clínicos para depresión. No debería presentarse como un tratamiento antidepresivo demostrado.
¿Puedo hacer terapia con psilocibina en España?
La psilocibina está sometida a fiscalización en España y no debe presentarse como un medicamento que pueda administrarse libremente en una consulta psicológica privada. La investigación clínica se desarrolla dentro de los marcos autorizados correspondientes.
¿Sustituye a los antidepresivos o al EMDR?
No. La investigación sobre terapia asistida con psilocibina estudia protocolos específicos, normalmente con preparación y apoyo psicológico. No justifica abandonar por cuenta propia tratamientos que ya estén funcionando.
Una conclusión más equilibrada
La psilocibina merece ser estudiada precisamente porque la historia que está apareciendo es más compleja que “droga peligrosa” o “cura milagrosa”.
Existe una señal terapéutica cada vez más consistente, especialmente en depresión. Los ensayos y metaanálisis también apuntan a posibles beneficios en bienestar, calidad de vida y determinados trastornos por consumo de sustancias.
Al mismo tiempo, existen riesgos, contraindicaciones, problemas metodológicos y muchas preguntas todavía abiertas.
La ciencia tampoco permite asumir que todos los beneficios observados en un ensayo clínico se reproducirán automáticamente en un retiro, una ceremonia o un consumo individual.
Y existe una dimensión histórica que merece ser recuperada: los hongos psicoactivos han formado parte de tradiciones culturales y espirituales de pueblos que los han utilizado durante generaciones. Comprender esa historia puede ayudarnos a mirar los psicodélicos desde una perspectiva menos reduccionista, siempre evitando apropiaciones o idealizaciones.
Quizá la posición más responsable sea precisamente esta:
ni demonizar ni idealizar.
La psilocibina no es una panacea.
Pero tampoco es científicamente riguroso ignorar que existen resultados clínicos prometedores y experiencias subjetivas que, para algunas personas, pueden convertirse en puntos de inflexión importantes.
La cuestión terapéutica no es únicamente qué ocurre durante una experiencia.
Es también qué ocurre antes, cómo se sostiene durante ella y, sobre todo, qué hacemos con lo vivido después.
En La Raíz del Ser, el acompañamiento puede centrarse precisamente en ese proceso de preparación e integración: comprender la experiencia, regular el cuerpo y el sistema nervioso, trabajar el material emocional que pueda emerger y traducir los aprendizajes en cambios concretos en la vida cotidiana.
La experiencia puede abrir una posibilidad.
La integración ayuda a convertirla en camino.

